Tuesday, May 01, 2007

brillante
















Brillante, el espejo rompe la foto,

No. La sombra no se ve en el espejo.

Ni la foto, ni yo. Brillante yo, en el espejo,

Mi sombra, no. En el espejo, yo no. Brillante, yo no.

El espejo brillante rompe la foto.

La foto no rompe. La foto brillante, yo no.

Yo, brillante. Yo. No.

Alas

Alas entre la fauce, mano, tren de madera,

Mi boca. Es el día, anoche, donde se hacen agua los ojos.

Y cuando sube el morro, su vestido rojo con dianas

Hace de mi corazón un blanco, un papel, una mano abierta

la que busca algo en la heladera a las 4 de la mañana

la que saluda desde un barco

la que no duerme abajo de la almohada

alas que no se ven, su vuelo

desierto de un cuerpo desnudo

enredadera que me crece, helada.

Y cuando corta el morro, su vestido rojo con perlas

Hace de mi corazón un blanco, un campo alambrado

Una mano abierta

Cafetería







(Come chocolates, pequena;
Come chocolates!
Olha que não há mais metafísica no mundo senão chocolates.
Olha que as religiões todas não ensinam mais que a confeitaria.
Come, pequena suja, come!
Pudesse eu comer chocolates com a mesma verdade com que comes!
Mas eu penso e, ao tirar o papel de prata, que é de folha de estanho,
Deito tudo para o chão, como tenho deitado a vida.)

Sunday, March 18, 2007

Breve postal de una noche con vodka




Agua blanca trepando mi espina dorsal

Blancos afuera donde apunto

Río, escondo. Siluetas de mi aburrimiento.

Manos hechas pedacitos en un álbum familiar.

No encuentro la rima

Para la palabra iluminar

pero la luz funciona igual.

Un trueno no ilumina pero avisa.

Un avión hace posible volar.

Las llamadas perdidas

no se pueden recuperar.

El vodka con hielo me ayuda a esperar.

Algunas noches sé

Y otras salgo a buscar

Saturday, March 10, 2007

chino


Una llama blanca en un vaso de vidrio biselado. Chino y pequeño. Repetido a docenas en la casa de la ‘nueva esperanza’. El fondo de las mesas tendidas como camas de hotel, pliega las llamas de las manos que te tocaron. Hay un hombre enfrente con la mirada seca y negra haciendo pedazos la caminata de la señorita que lleva en la mano una botella de vino. El mapa que lleva la etiqueta no creo que sirva para nada, ni que nadie lo siga. “Lave la joven”: el cuadro en la pared tiene instrucciones de uso, no creo que sirva para nada, ni que nadie las siga. Una llama blanca en un vaso de vidrio biselado. Me acordé cuando y dónde era que iba a verte.

La comida: Cabrito cordobés braseado
Cortes mixtos de cabrito braseado, batatitas confitadas con manteca de hojas de curry, maranjas, vainilla y pimienta de Jamaica, ensalada de pequeños brotes, naranja, tomates secos, perejil, ciboulette, cilantro y reducción de vinagre de Jerez, orejones y naranja.
El lugar: Freud & Fahler

Friday, February 23, 2007

negro, Martin


Manos palpando el nombre, Martín, la humedad relativa en el aire, su fórmula en que cae según el viento, la forma de la piel en el pasadizo de la cama. La niebla en el sueño. La niebla en el agua. La niebla en el nombre, Martín.

un globo rojo

el mar negro
en sus manos
brillaba como un pez
una batalla, un globo rojo.
Pero ni siquiera así
sus aromas o tormentas se me pegaban a la piel.
Lo que quedaba entre las paredes de los cuartos
era el cuerpo, las astillas de humedad
plegada entre las sábanas, un viento hecho pedazos,
la botella de blanco vacía, la boca roja en una copa.
Oxidado como el fuselaje de un avión viejo
viaja la memoria nadando, casi sin aire,
submarina en mi pileta.
A veces se viste de negro
a veces brilla como un pez
una batalla,
un globo rojo.

Mafia

Un beso en la sábana, atrás de la almohada. Caramelos encima de las manos, rodando. Verdes, azules, lilas, su nombre, verdes, azules, lilas y de nuevo su nombre. Tickets electrónicos entre las páginas del libro de la Historia. Aeroparque ocho treinta, seis de abril A.M. Antes de los pies desnudando azulejos, el frío de la ventana abierta que trae los once pisos de a uno, sus metros y el horizonte como una esponja mordiéndome los ojos. Un beso en la boca riendo mientras el día que llega trae amantes a la memoria, el pelo agitado en el almohadón chino y las raíces de tus labios tejiendo pieles salvajes en mis pies. Los vuelos, el vuelo, vuelo contra la niebla electrónica en el canal de la TV, y yo que abro los sobres de la plata para desparramar el calor en la playa como una frazada, la luz, luces, las luces. Cuando vuelva de mi ciudad nueva, con las flores llenas de manos y un río negro pegado en la espalda, ahí sí, abiertos los dedos de la mano que toma como un libro lleno de polvo, como un regalo de luces, la boca en la madrugada, un rayo, cuando vuelva, sí, cuando vuelva si, cuando vuelva, sí. El cuerpo en el espejo no se siente ni en el olfato de los caballos en la noche. El cuerpo en el campo no se ve ni en la vista de los caballos en la noche. El cuerpo en el espejo, no. Perlas rojas, aguachentas y pegajosas en la punta de los dedos, rodando como caramelos. Una hora para el check in y los aviones, lejos, se aprestan a salir. Los aviones que le pasan por encima tirándose en ruinas contra las luces. El faro en la palma de la mano, en una brasa quemando los tres minutos en que se termina la noche. Mi mafia que queda en la cama, como la humedad, un sueño, el fuselaje de un avión estrellado.

Thursday, January 11, 2007

Vuelta a la ...

"Nous sommes en 50 avant Jésus-Christ. Toute la Gaule est occupée par les Romains... Toute ? Non ! Un village peuplé d'irréductibles Gaulois résiste encore et toujours à l'envahisseur. Et la vie n'est pas facile pour les garnisons de légionnaires romains des camps retranchés de Babaorum, Aquarium, Laudanum et Petitbonum"

Ya no hay ni Jesus ni Cristo, ni traducciones en ibérico que sobrevivan, casi todo está conquistado y no en mis manos, los Galos son también Gauloises, negros, sin filtro y no los que fuma dios, sí Serge, el francés es más claro en mi boca, que un durazno de verano, conozco el sabor del jabalí, no la pócima de la marmita, he dado la vuelta a la Galia, a la ciudad puerto, al arroyo Pacífico y al colchón de la cama, más de dieciseis veces, el invasor está siempre en la puerta, calles, oficinas, espalda, pliegue de la mano y en las palabras. Pero sigue habiendo un grupo de irreductibles, monstruosos, bellos y armados en belleza, coraje, humor y amor. Y hay una Galia. En el 83, 88 y en este 07.

Thursday, December 28, 2006

Wednesday, December 20, 2006

la construcción de un barco en tres pasos y su posible utilización como sombrero para cuando la casa amenaza naufragar entre...

... los mil milímetros que caen en mi calle en unos veinte, veinticinco minutos una noche de diciembre y solo con la estimable ayuda de dos francesas, un secador, dos valerinas, la música de Pink Floyd y Los Lobos y un balde se hizo posible salir a flote






casa


Una casa (del latín casa, ‘cabaña’) es vivienda construida por el hombre que no suele superar los 2 ó 3 pisos de altura. Funciona como un refugio contra la lluvia, el viento y demás agentes meteorológicos y de posibles intrusos humanos o animales. Cuando está ocupada permanente como vivienda por los seres humanos, una casa es llamada hogar. La gente normalmente esta ausente de su hogar la mayor parte del día para realizar sus labores de trabajo o por recreación, sin embargo típicamente regresan a ella para dormir.
Una casa tiene generalmente por lo menos una entrada o más, normalmente en la forma de una puerta o un portal. Muchas casas tienen puertas traseras que se abren en el patio trasero y pueden poseer cualquier número de ventanas.

Tuesday, December 19, 2006

Una pared vieja, un gato que espera, Rita que se aleja y la venecita de latex


Gatos que crecen
Fantasmas

Entre las huellas de la carne testigo
Ojos rojos sobre la sábana

Almohada

Desierto.

Los colores
Son el amor

La espina dorsal

Un viaje y la palma que roza la mejilla.

hay Gatos que trepan
Fantasmas

Entre las paredes que hacen arcadas
De humedad
Entre rios internos y la sed solar a la mañana.

Los colores
Son el ardor

Las plumas de las alas
en las gotas de la noche
en la cama.
los gatos
testigos
el color
amor
no

uno

Mas ¡Oh buen Dios! ¿Qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia? Sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo, que no es ni un Hércules ni un Sansón; de un hombrecillo, y con frecuencia el más cobarde y afeminado de la nación, que sin haber visto el polvo de las batallas, ni haber siquiera lidiado en los torneos, aspira nada menos que a gobernar los hombres por la fuerza, incapaz como es de servir vilmente a la menor mujercilla ¿Llamaremos a eso cobardía? ¿Llamaremos cobardes a los que así se dejan envilecer? Que dos, tres o cuatro personas no se defiendan de uno solo, extraña cosa es, mas no imposible porque puede faltarles el valor. Pero que ciento o mil sufran el yugo de Uno solo, ¿no debe atribuirse más bien a desprecio y apatía que a falta de voluntad y de ánimo? Y si vemos no ciento, ni mil hombres, sino cien naciones, mil ciudades, un millón de hombres, dejar de acometer a Uno solo y prestarle vasallaje, mientras que éste los trata peor que infelices esclavos, ¿diremos que sea por debilidad? Todos los extremos tienen sus límites: dos y aún diez pueden temer a Uno; pero no será por cobardía el que mil, un millón, un sinnúmero de ciudades, no se defiendan de él, puesto que la cobardía no puede llegar hasta este punto, así como el valor no se extiende tampoco a que uno solo asalte una fortaleza, acometa a un ejército o conquiste un reino. ¿Qué monstruosidad pues será ésta que, ni el título merece de cobardía que no halla nombre lo bastante vil, que por su bajeza se resiste la naturaleza a conocerla y la lengua a pronunciarla? Póngase cincuenta mil hombres para combatir contra otros cincuenta mil; dispóngase la batalla y llegue el momento de acometerse, los unos peleando por su libertad y los otros para arrebatársela; ¿A favor de qué partido se prevee la victoria? ¿cuáles irán más animosos al combate, los que aspiran al mantenimiento de la libertad en recompensa de sus sacrificios, o los que van a derramar su sangre para vivir en esclavitud?

(extraido de "La servidumbre voluntaria")

la noche acuática




Un guerrillero no muere para ser colgado en la pared,

en mi remera impreso en rojo

en capas blanca, camisa de seda, negra, saco comprado hace una semana,

humo, enrevesado
desde la sala de preembarque del baile de las 2 de la mañana.

Un banco de cientos de años y confesiones
Sentado en mí, contra las miles de gota por segundo
Creciendo en la noche, en diciembre, en los papeles del piso.

Noctámbulo mi frio tiembla. La madera de mi mano derecha
Se astilla acariciado por el sudeste helado.

Mi Casa
en la ventana del teléfono, llamando

Una voz en francés mojada
Anuncia sus manos entre Valerinas amarillas

El viaje que cala su cuerpo
En una tormenta
Accidente
O amor. Oh amor, deletrea en francés pero al final
Es castellano el deseo.

El taxi que me lleva encierra un corazón estrujado por el mal amor
Un vals peruano y la chichi que le escucha las canciones.
Córdoba de punta a punta
Cruje entre las luces azules
El teléfono color marfil recibe dos mensajes:
Ya estoy en casa
Dale, pero después de las 3 y donde vos

El agua sobre el parqué, dos figuras
Humanas y bellas cruzando un océano delicado y fosforescente

En la pared blanco un corazón de luces de navidad,
El altar de Rita y Marilyn que navegan en un barco de más
De 50 años.

La puerta cerrada que no

El vecino fantasma deambulando atado a los boleros de mi audio

La mujer de al lado atraviesa el suelo desde el patio del palier hasta la vereda insertando así una línea metálica que desata la mugre, hojas, tierra, papeles perdidos, los restos de los balcones, el llanto de la niña del segundo c,

Cuece la vereda desde abajo abriendo una herida en el tubo, en la tierra, cortando el cuerpo del agua y haciendo aparecer gotas de sangre marrón, negra, gris sobre los adoquines de Arévalo.

Mientras el patio con relucientes venecitas de latex se ve debajo de 15 centímetros de agua y la puerta cerrada que no

Y el agua vuelve a entrar y baña el parqué como a la costa del Cabo Santa María a las seis de la mañana, como al cuerpo de un bebe, como la mejilla de una nena

La cama espina y cobija las caras. Entre las gotas que se siembran bajo el colchón, enciendo Mother

:

Do you think they’ll drop de bomb.

67 sobre 100 en el volumen de la TV para Floyd
Y los vecinos que igual cantan el feliz cumpleaños

Saco agua con el secador, con los ojos, con el hambre.

Bailo y caigo en la cama exhausto, lleno de amor
Entre luces y corazones,
Y Con el che en mi pecho


Monday, December 18, 2006

Tuesday, December 05, 2006

hamburguesas - parte 2

Comida de bar
Uno va a un bar, bebe una cerveza espumosa, con el lúpulo floreciendo en el aroma que nos invade y la frescura de la malta iluminando nuestra sed. Luego de la primera o segunda el hambre se abre como un mapa, marcando la extensión en escala de nuestras ganas de comer. Entre cervezas y tragos una buena hamburguesa siempre es una gran opción. Simple, sabrosa, completa, condimentada, el pan apenas crujiente y embebido en salsas y jugos de cocción. Acompañada de papas fritas, aros de cebolla o solitaria, alegre y en el medio del camino de nuestra noche.

Hamburguesas en Buenos Aires y alrededores
Con el desembarco y crecimiento frenético de los locales de comida rápida, los lugares donde comer hamburguesas parecieron replegarse, esconderse en huecos del mapa gastronómico de la ciudad. Pero hace ya más de treinta años no era fácil conseguir un lugar donde comer tarde en la noche. A principios de los años 70, Albino Saucedo, camarero en ese entonces salió de trabajar y comenzó a buscar un lugar para saciar su hambre. Partió de la Capital y quiso experimentar en la zona norte. La recorrió desde Vicente Lopez hasta San Fernando y no encontró nada abierto. En ese momento decidió abrir su propio lugar. Nacía El Sport (Constitución 1167, Tel 4745-0020). Confitería ya histórica de San Fernando, uno puede comer la “doble burguer con papas fritas y aros de cebolla” desde las siete de la mañana hasta las tres del día siguiente. Inolvidable. Volviendo con la proa en dirección a las luces de la ciudad hay dos lugares para detenerse. Pepino (Av. Libertador 14475, Martínez, Tel 4792-2570), lugar de encuentro de la fauna norteña, ofrece hamburguesas caseras (cada una pesa 100 gramos). La completa sale con queso, tomate, lechuga, cebolla y mayonesa y se puede comer en la vereda donde la gente de la zona se sienta a mirar y ser mirada. A dos cuadras, The Embers Snack Bar (Av. Libertador 14638, Tel 4792-1347) sigue vigente y ofrece la clásica hamburguesa doble en canasta. Siguiendo el camino de norte a sur y a metros de cruzar la General Paz, es casi imposible no detenerse en Carlitos. El rey coronado en Gesell amplió sus dominios y hoy sirve sus hamburguesas en locales diseminados por Buenos Aires y alrededores. Pero su casa matriz (y el lugar donde vive) está en el local de avenida Libertador 148. Allí, entre 31 opciones la número 8 es la reina y sale con lechuga, tomate, cebolla, huevo frito y panceta. Si uno quiere cambiar el color local por el ambiente de los merenderos americanos, sobre la costanera norte Roxie diner (Rafael Obligado y Av. y Salguero, Tel 4805-0655) ofrece variedad de hamburguesas como la bacon cheese burguer o la chilli cheese burguer. Ni siquiera faltan los milk shakes para acompañar. Saliendo de territorio norteamericano podemos darnos un baño de lujo a la noche y sumergir nuestra hambre en un ambiente clásico. En el Lobby bar del Hotel Alvear ofrecen la “hamburguesa Alvear”. Camareros de saco rojo la traen a la mesa o la posan en la barra y trae entre sus ingredientes queso fynbo, lechuga, pepino, tomate, panceta, cebollas caramelizadas y papas fritas. Si la noche nos hunde en sus luces y sombras, hay buenas opciones para saciar el hambre y salir a flote a tiempo. En Mundo bizarro (Serrano 1222, Tel 4773-1967) se extraen desde su corazón pop rojo buena comida de bar. Allí la hamburguesa es preferible acompañarla con algún cóctel, buen whisky americano o hasta un ron de alguna isla caribeña. Y esperar que la noche dure tanto como nuestra sed. Como en toda historia de los últimos doscientos años, en algún momento aparecen los ingleses. En este caso, dos bares ambientados, uno como algún pub de la capital de la metropoli y otro como un par de algún rincón colonial (y oriental) del Imperio. Gibraltar (Perú 895, Tel 4362-5310) sirve una hamburguesa con doble carne, lechuga, tomate, panceta y cebolla, ideal para acompañar con la cerveza negra artesanal que sirven tirada. Bangalore (Humboldt 1416, Tel 4779-2621) varía de las clásicas completas para tentar el hambre de los habitues con ‘burguers’ de queso azul y panceta, queso fundido y champignones o carne especiada, queso y cebolla. Y más allá de este collar de lugares, hay otros, en los barrios, en el corazón fantasma de la ciudad, semiocultos y agazapados esperando por nuestra hambre voraz y noctámbula.

Lejos de cadenas que las uniforman las hamburguesas se mantienen vivas. Los EEUU nos han dado el jazz, el blues, los automóviles, a Marilyn, Bogart, Elvis, el rock and roll, los superheroes y también las hamburguesas tal como las conocemos. Celebremos el obsequio reivindicándolo con la mejor carne de nuestras pampas junto a la cerveza que más nos guste y en el bar de nuestra mejor noche.

Friday, December 01, 2006

hamburguesas - parte 1

Mongolia, Rusia, Alemania, el océano Atlántico y América: la ruta de la hamburguesa

La leyenda dice que ya los mongoles en el siglo XIII molían carne de los animales que cazaban en la región para que sea más tierna. El imperio mongol se expandió y el nieto de Genghis Khan, Khubilai Kahn, llega a invadir Moscú. Con la invasión desembarcan en la capital de la antigua URSS ciertos hábitos alimenticios. La preparación de la carne molida y cruda para banquetes es adoptado por los antiguos rusos. Como a los mongoles los llamaban tártaros, el plato pasará a llamarse steak tartare. Este plato que hoy se puede comer en lugares como el restaurant del Hotel Claridge (Tucumán 535), se puede considerar el primer antecesor de la hamburguesa. También hay referencias de la existencia en el Imperio romano de un plato de carne de res molida con piñones, sal y vino pasado en el interior de un pan. Y este a su vez procedería de una receta egipcia. Los alemanes lo encuentran en sus viajes y comienzan a agregarle cebolla, huevo y condimentos. La hamburguesa iba tomando forma. En Alemania se afirma que un tal Otto Kuasw, cocinero del puerto de Hamburgo, elaboró un sandwich con la carne molida y frita en manteca con un huevo frito encima y entre dos panes. A inicios del siglo XIX Hamburgo era el puerto más importante europeo. Allí se embarcaban quienes partían a la floreciente América. Los marineros que cruzaban el atlántico llevaron entre sus gustos y conocimientos el de la “carne al estilo de Hamburgo”, que era la carne molida, con algo de cebolla, huevo y cocida. Los mismos marineros comenzaron a servirla en puestos que montaban en el puerto para los cuerpos hambrientos de quienes movían los barcos en los viajes trasatlánticos. Ya entrado el siglo XIX con el crecimiento sostenido de las ciudades norteamericanas por el crecimiento industrial y el esfuerzo de la mano de obra inmigrante, la clase trabajadora con poco tiempo y presupuesto encontró una manera de comer una merienda al paso: los sándwiches de hamburguesas. Estos comienzos quedan registrados en el imaginario y a partir de allí comienza la historia oficial. Hay distintas versiones sobre el origen de la primera hamburguesa en su forma oficial. Una de ellas dice que nace en Seymor, Wisconsin en 1885, donde Charlie Nagreen, de solo quince años empieza a ofrecer en su puesto de comidas la carne entre panes para que los clientes que yiraban por la feria pudieran comer con la mano. Otra historia dice que Frank Menches en 1892 durante la feria del condado Akron Ohio o en el local de Fletcher “Old Dave” Davis, en Athens, Texas. Lo cierto es que en la feria mundial de St. Louis en 1904 ya era un éxito. Y desde esos días iniciales del siglo XX, las hamburguesas se han transformado en una comida mundial. Muchas veces bastardeada, ninguneada por chefs y paladares sibaritas, y maltratada en producciones en cadena. Ya en el siglo XXI, y en medio del mapa gastronómico diverso de Buenos Aires… ¿por qué comer una hamburguesa?

Wednesday, November 22, 2006

banderas


Banderas en tu corazón /Yo quiero verlas /Ondeando luzca el sol o no./ Banderas rojas, banderas negras,/ De lienzo blanco en tu corazón. / Perfume al filo del dolor. / Así invisible./ Licor venéreo del amor/ Que está en las pieles, sedas de sedas,/ Que guarda nombres en tu corazón./ Son pájaros de la noche/ Que oímos cantar y nunca vemos./ Cuando el granizo golpeó/ La campana sonó./ Despertó sus tristezas atronando sus nidos./ Esperando allí nomás,/ En el camino,la bella señora está desencarnada./ Cuando la noche es más oscura/ Se viene el día en tu corazón./ Estás cambiando más que yo (yira, yira, yira)./ Asusta un poco verte así (yira, yira, yira)./ Cuanto más alto trepa el monito,/ Así es la vida, el culo más se le ve./ Yo sé que no puedo darte/ Algo más que un par de promesas, no:/ Ticks de la revolución,/ De implacable rocanrol./ Y un par de sienes ardientes que son todo el tesoro./ Tan veloces son./ Como borrones, así veloces./ Hundiendo el acelerador./ Atragantados por los licores./ Soplando brasas en tu corazón./ Vas a robarle el gorro al diablo así:/ Adorándolo, como quiere él, engañándolo./ Sin tus banderas, sedas de sedas,/ Que guardan nombres en tu corazón./ Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene. / Por primera vez vas a robar algo más que puta guita./ Cuando la noche es más oscura/ Se viene el día en tu corazón./ Sin ese diablo que mea en todas partes/ Y en ningún lado hace espuma.