Wednesday, May 31, 2006

comer con las manos

Comer con las manos
Ver, sentir y comer con las manos

Sentado en una silla alta de madera, en la cabeza de una mesa larga de roble, a los dos años, comía milanesa, puré, papas fritas y salchichas. Insistía con tozudez y una sonrisa en dejar los cubiertos y tomar todo con las manos. Quizás atado a este recuerdo, al tomar la comida con mis dedos me siento como un niño, jugando, sintiendo los sabores en las manos, la textura de cada pedazo de comida, el olor en la piel.

Armemos una comida, imaginándonos ciegos, sintiendo desde las manos hasta nuestra boca, rastreando en un horizonte de aromas y sabor, el carácter de cada bocado. Una vuelta a lo primitivo, a nuestra más tierna infancia, a un mundo sin tenedores.

Para empezar rebanamos zucchini en láminas finas y las doramos en una sartén con unas gotas de aceite de oliva. Por otro lado cortamos el brie en ocho trozos y los envolvemos con las láminas apenas doradas del zucchini. Para terminar las colocamos en el horno en una asadera a fuego fuerte hasta que el brie se empiece a fundir. Luego, preparamos unos ñoquis como indica la receta impresa detrás de la caja de Vitina, pero de un grosor de 1 cm. Los disponemos en una asadera y les esparcimos queso parmesano. Horneamos a fuego fuerte hasta que estén crujientes. Para la salsa, picamos tomate sin semilla, hojitas de albahaca y aceite de oliva. Procesamos todo y lo cocinamos unos 10 minutos. Para nuestro tercer bocadillo, tostamos pan blanco, mezclamos 150 gramos de camarones crudos con cebolla en tiras finas, pimienta de cayena, jugo de una lima, limón y sal. Dejamos la mezcla macerándose durante media hora. Disponemos sobre la tostada una rodaja de palta, los camarones y una salsa picante (Tabasco verde). Sin salir de nuestro mundo marino, imaginando con las manos que nos sumergimos en las olas de una playa tropical, preparamos un pincho de salmón y sésamo con salsa de cacahuate y jalapeño. Perfecto para comer al salir del mar, sentado en una silla de mimbre, con los pies semienterrados en arena blanca y tibia. Cortamos 160 gramos de salmón en cuatro cubos, los apanamos con semillas de sésamo (previamente mojados en huevo apenas batido) y los dejamos en la heladera por dos horas. Al sacarlos los doramos en una sartén y los pinchamos con un palito de brochette. Para la salsa procesamos maní tostado con crema, queso crema, sal, pimienta y pedacitos de jalapeño. Ya alejados del mar, probaremos tacos de cerdo, jengibre y yogur. Doramos 100 gramos de cerdo con un echalote cortado en fetas finas y jengibre rallado (1/4 de cucharadita). Agregamos 100 cm3 de caldo de carne y lo condimentamos con sal y pimienta. Para terminar mezclamos el yogur con pasta de maní y gotas de limón.
Servimos todos los bocados en una bandeja de porcelana blanca. Nos recostamos y escuchamos canciones de Marisa Monte, su voz suave y tormentosa, navega aguas claras, saladas, calientes. Para el final, prepararemos una delicia de chocolate con almendras. Para crear este placer, derretimos a baño maría 50 gramos de chocolate amargo, batimos 2 claras hasta lograr la textura del merengue, hacemos una crema semimontada y luego vamos combinando las tres preparaciones. En un molde de vidrio ubicamos vainillas y las vamos bañando con la mezcla. Arriba le esparcimos almendras fileteadas y lo llevamos a la heladera un par de horas.
Nuestras manos guardarán como las capas de una cebolla, los recuerdos de cada bocado, cada aroma, cada sabor. La memoria nacerá en la piel, como el dolor, como los grandes amores.

1 comment:

javoc said...

"hijo de puta" te quiero tanto primo, acabo de mojar mi nuevo teclado con baba (de la de "se me hace agua la boca") mi reino por esos camarones o por lo menos mi almohada de pluma.