Tuesday, August 11, 2009

Doceava clase – carta de navegación


I
Un mapa en el agua

Una carta astral

Unas boyas que marcan un pasaje

Un cielo con alfileres con las cabezas de colores

Rojo, negro, celeste, blanco.


Un mapa en la mesa

Una carta de navegación

Unas boyas que se hunden entre las olas

Un cielo con nubes negras y escarcha blanca


Un mapa entre las manos

Una carta de agua flotando en el aire

Unas boyas de peligro en llamas

Un cielo como una cuna, una cama con las sábanas blancas, un lugar donde nunca llegar


II
El capitán explica uno por uno a los marineros cómo se hace una medición. Hay un norte geográfico y un norte real. Hay que calcular el desvío, llevarlo a la carta y trazar las líneas sobre agua y tierra. Las mediciones se hacen con la Pinula, una brújula manual que mide señalando un punto fijo, el desvío desde el norte. Esas mediciones se llevan al mapa, se cruzan una con la otra y deben señalar el lugar exacto en que uno está

Perdido

Así uno se ve siempre en un mapa. Las mediciones de los tres marineros difieren entre sí y con la del capitán en todos los casos. Quizás la navegación no permita saber un lugar exacto. Quizás quien no lo permite es el río, no los instrumentos de los hombres. Quizás uno siempre está

Perdido

Los puntos fijos se buscan en la costa, entre la tierra y los hombres. La Catedral, La torre Le Parc, un edificio recién terminado de un estilo francés ya acabado, la Ciudad Universitaria, la cima de una escollera, son referencias fáciles de encontrar mientras la navegación es de cabotaje. Somos hombres mirando obras de hombres para saber dónde estamos

Perdidos

El mapa, un gran plano que ocupa una superficie mayor que la mesa donde se despliega, no solo dibuja la forma de la costa y los canales donde navegar en el río, señala también referencias humanas en tierra. En algún momento un edificio se escribe en el mismo papel donde se dibuja un río y la profundidad del agua. En ese mismo momento la forma de la tierra queda señalada con aquello que los hombres construyen sobre ella. Algunas obras muestran la forma de los hombres

Perdidos

La cuenta que hace el capitán difiere de la mía en unos grados. Llevado al mapa hace que el cruce de las dos líneas que hacemos cada uno se crucen en lugares distintos. Aunque estemos sentados a un lado y el otro de la misma mesa, navegando en el mismo velero, el mapa señala que hay una distancia entre nosotros. Así a veces uno se encuentra con otro, navegando, en la misma cabina, escribiendo con el mismo lápiz líneas en un mapa, cerca, lejos, buscando el lugar en el que uno siempre estará

Perdido

3 comments:

guido said...

bien marto.
es como navegar.

Esteban Hecker said...

sossss unnnn.....
poetaaa!!!!
salute amigo

Javier Delfino (javoc) said...

Estar perdido es la mejor manera de encontrarse. Salud! y Saludos. Eh vuelto al gau y al viento que nso espera.