Tuesday, October 03, 2006

great old papers

13.

afuera de las camas, de una y otra como cajas chinas, empieza el sueño aterciopelado que crece como espuma en todo el cuarto. la inundación. Encandilan los ojos cerrados de tu cuerpo al revés, los pies sobre la almohada y la cabeza rodando de un lado al otro dejando una cicatriz en la sábana blanca del cuarto blanco. Parece de porcelana tu piel. La ficción es en el cuarto mi boca entreabierta atrás de la puerta entornada que prende la luz de afuera, para filtrar un haz,

para encender una llama entre el colchón desnudo y tu cuerpo tan desnudo como el mío después de vos.

Me rió del esfuerzo que hago para no despertarte y así y todo, abras los ojos,

y rías

y me digas

Hola amor.

Cuando despiertes esa certeza diurna, esa bienvenida de formalidad brillante saludada antes de pensar en cualquier cosa no tendrá ningún lugar, como no lo tiene la palabra nosotros entre tanto tiempo de buscar, vos en tus libros de cuentos, yo, en las veredas y las plazas, que hay algo mas, algo posible después de no querer decir mas no puedo más.

En los círculos de las fogatas en la arena, sigo jugando con los nenes y las nenas hasta que despierto y caigo como un cadáver sobre la silla de plástico de la cocina, a mirar el agua en la hornalla entre la yerba que se humecta, acá y en tu intimidad resguardada de los aviones y las llamadas de larga distancia, el chirrido y la voz femenina de la operadora preguntando mi nombre y si acepto o no. Y yo tragando mi boca en la noche plegada entre mis manos.

¿dejo que hierva?

No, antes, yo lo apago y mientras leo quienes han muerto en este pueblo.

Estiro las frazadas inservibles a esta hora y guardo almohadones y sábanas debajo de la cama.
En la ventana juegan dos moscas, se golpean e insisten.
En el otro cuarto, se escucha tu boca entreabierta mordiendo con los labios la humedad de la pared resquebrajada. Soñas con un rio inmenso, lo de siempre. Las cortinas cerradas no te dejan ver el hermoso día que empieza.

1 comment:

vanessa said...

nunca, nunca dejes que hierva...